VALENCIA. Las explicaciones de Leopoldo Abadía sobre la crisis han
dado la vuelta a España y aun al mundo. Hay también otros intentos. Uno
de ellos se titula "Deudas y burros". El texto circula por Internet y no
nos resistimos a hacernos eco de él, por la claridad con que se
expresa...:
Cuenta que se había pedido a un prestigioso asesor
financiero que explicara de una forma sencilla la crisis, para que lo
entienda la gente de a pie. Este fue su relato:
"Un señor se
dirigió a una aldea donde nunca había estado antes y ofreció a sus
habitantes 100 euros por cada burro que le vendieran. Buena parte de la
población vendió sus animales.
Al día siguiente volvió y
ofreció mejor precio, 150 por cada animal, y otro tanto de la población
vendió los suyos. A continuación ofreció 300 euros y el resto de la
gente vendió los últimos burros.
Cuando no había más
ejemplares disponibles, ofreció 500 euros por cada burrito, dando a
entender que los compraría a la semana siguiente, y se marchó.
Al
día siguiente mandó a la aldea a su ayudante con todos los burros, y
los ofreció a 400 euros cada uno. Ante la posible ganancia a la semana
siguiente, los aldeanos compraron sus burros a 400 euros. Quien no tenía
el dinero lo pidió prestado. De hecho, compraron todos los burros de la
comarca.
El ayudante desapareció y su señor nunca apareció. Resultado: La aldea quedó llena de burros y de endeudados.
Los que habían pedido dinero prestado, al no vender los burros, no pudieron pagar el préstamo.
Quienes
habían prestado dinero se quejaron al ayuntamiento diciendo que, si no
cobraban, se arruinarían, no podrían seguir prestando y se arruinaría
todo el pueblo.
Para que los prestamistas no se
arruinaran, el alcalde, en vez de dar dinero a la gente del pueblo para
pagar las deudas, se lo dio a los prestamistas. Pero estos, cobrada gran
parte del dinero, sin embargo no perdonaron las deudas a los del
pueblo, que siguieron igual de endeudado.
El alcalde
había gastado el presupuesto del ayuntamiento, que quedó también
endeudado. Entonces pidió dinero a otros ayuntamientos, pero le dijeron
que no podían ayudarle porque, como estaba en la ruina, no podrían
recuperar lo que le prestaran.
Resultado. Los listos del
principio, forrados. Los prestamistas, con sus ganancias resueltas y un
montón de gente a la que seguir cobrando lo que les prestaron más los
intereses, incluso adueñándose de los ya devaluados burros con los que
nunca llegarán a cubrir toda la deuda. Mucha gente arruinada y sin burro
para toda la vida. El ayuntamiento, arruinado.
¿Qué pasó al final? Para solucionar esto y salvar a todo el pueblo, el ayuntamiento bajó el sueldo a sus funcionarios."
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